viernes, 31 de octubre de 2008

Una raya más al tigre

Es una locución muy peruana ésta que presentamos y me encanta por la fuerza de su expresividad y lo ingenioso de su motivación, puesto que, efectivamente, un tigre tiene tantas rayas que ya uno se cansa de contarlas. Así pues, con este sentido de "un fracaso más, qué importa", como dice la canción, compruebo el despiste que gobierna a nuestros modenos escribanos en lo que respecta a la consecutio temporum, o correlación temporal. Que el tal desconocimiento de algo que todavía está por suceder está pidiendo a gritos la forma correspondiente al futuro imperfecto de indicativo del verbo culminar: "Se desconoce cuándo culminarán". Asimismo, el relativo que sigue no queda bien con el presente de subjuntivo y debió decirse, para más comodidad: "labores que buscan superar este nuevo problema". En lugar de todo esto, el redactor hizo un himno al subjuntivo de marras: "Se desconoce cuándo culminen las obras que superen este nuevo problema". El problema efectivamente es nuevo, porque se ve que se está confundiendo cada vez más el paradigma de las conjugaciones verbales en las correlaciones temporales de completivas y relativas, especialmente en eventos pasados que ya no tienen relación con el presente, como hemos visto en otro lugar. En ese caso se puede hablar de una neutralización del sistema verbal, pero en este en que nos encontramos rayados sólo puede esgrimirse como justificación el descuido o la ignorancia de la gramática.
De paso de novedades, vean que el artículo comienza pletóricamente repitiendo en tres formas la misma palabra (porque se trata sin duda de una novedad nuevamente nueva), y lo hace como quien no quiere la cosa, en flagrante redundancia (miren que no digo: "redundamiento", "rebundamiento" ni tampoco "rebuznamiento", que de todo hay) verdaderamente insoportable.

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