lunes, 17 de noviembre de 2008

El acabose

En la anterior entrega vimos un caso estrepitoso de confusión gramatical. Ahora la estupidez llena la pantalla, porque lo que resulta ya intolerable es que por hacerse los graciosos o los modernos y "bacancitos", algunos pongan nombres comerciales mezclando churras con merinas, el tocino con la velocidad y yucas con camotes, poniendo la coma del genitivo sajón a una locución tan castellana como ocurre en el caso aludido arriba. Y todavía con tilde. Es que cuando la ignorancia se junta con el afán de sobresalir la idiotez puede no tener límites.
Tal vez es que todo aquello de la ortografía y la gramática se les ha pasado desapercebido, como dice el anuncio. Temo que lo que vamos a lucir diferente a lo que vamos somos justamente los pocos que intentamos todavía cuidar nuestra redacción y defendemos el valor de enseñar gramática (y no vagas teorías de comunicación que no resuelven nada) en la enseñanza. Si no es tan fácil escribir sin cometer errores de cuando en cuando, qué será cuando no se han adquirido las herramientas necesarias. Ojalá no se convierta en un estilo.

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