miércoles, 15 de abril de 2009

Jerga en letras de imprenta

Normalmente la jerga no aparece en la prensa escrita o si es caso, como hablaba con un amigo corresponsal, se deja para la página de los deportes o para los diarios "chicha" que son una suerte de periodismo "bamba", pero algunos términos empiezan a abrirse camino en el habla común peruana, "pagando su derecho de piso", también gracias a la publicidad. Comerciales como éste sacan de su escondite la jerga de los estudiantes (público objetivo muy importante, porque será en pocos años el que pague las facturas), claro que no precisamente echan mano de las jergas más "maleadas". En este caso tenemos a la empresa española Telefónica utilizando una jerga de los estudiantes peruanos, porque "chancón" es el que "chanca" (del quechua chámqay, 'machacar', 'moler') los codos encima de los libros. Ambos términos están ya en el diccionario de la Academia. El primero se define de todos modos con una jerga española en lugar de con un concepto descriptivo: 'empollón' (¿pero resultan equivalentes?). La jerga española, en este caso, presenta una metáfora más propia de la vida campestre.

Otro es el caso de esta frase tan significativa: "sacar la vuelta". En España se dice "hecha la ley, hecha la trampa". Pues bien, "sacar la vuelta" a algo hace alusión a un aspecto fundamental de la idiosincrasia latinoamericana: una absoluta flexibilidad con respecto a la ley, una forma de respeto de ida y vuelta hacia todo lo jurídico que da por hecho que todo puede ser cambiado y lo prevé incluso antes de dictar sentencia. También a las instituciones sociales, como el matrimonio. Antes de que se apruebe incluso la ley, ya se puede hablar de que si le saca la vuelta así o de esa otra manera, aunque sean todo infamias.
Esto produce desconfianza siempre y hace que las leyes se revisen constantemente hasta tal punto que los reglamentos se convierten en laberintos intrincadísimos. Y a la larga todo ello resiente la vida social y anquilosa el sistema judicial, hace que el ciudadano sienta repugnancia por el derecho (aunque adora a los abogados) y favorece el camino paralelo de la informalidad, imperante en nuestras sociedades. Frente a la sociedad japonesa que es estrictamente formal y a la sociedad norteamericana que tiende por regirse siempre por criterios técnicos de utilidad y eficiencia, nuestra cultura es profundamente informal, y por eso somos tan creativos e ingeniosos, aunque también por eso muchas veces somos radicalmente ineficientes y respetamos los cauces formales sólo hasta que nos es más fácil otro camino (o guardamos las apariencias). Véase la forma como manejamos los latinos (incluyo italianos, españoles y portugueses y más los del sur que del norte) frente a los europeos septentrionales o los norteamericanos, y la facilidad con la que vamos en contra de la dirección del tránsito sólo por ahorrarse unos metros. Pero luego vienen los accidentes y las desgracias y no se resuelve nada con reclamar, porque a la muerte no se puede sacarle la vuelta.
En esta otra nota tenemos la simpática metáfora: "mecidas", en referencia a la artimaña cotidiana con la que muchos esquivan un compromiso, obligación o trabajo pendiente. Lo hacen los jefes en ocasiones, cuando tienen mucho trabajo, pero es más común en empleados, funcionarios y en general los subalternos que no quieren darse el trabajo de molestar al jefe, tampoco asumen la responsabilidad ellos mismos y finalmente prefieren aguantar el "chaparrón" de las quejas y protestas incluso diarias salvo que los interesados, que reclaman en esta ocasión por el servicio de agua (en Piura es un calvario), reciban atención de un ente superior (lo que exime de cumplir engorrosos trámites burocráticos) o que su dinero o su influencia merezcan la atención necesaria que debería cumplirse gratis por obligación. Dado que hay que "sacar la vuelta" a todo, acabamos sufriendo "las mecidas" de los responsables que no atinan a resolver con eficiencia los asuntos cuando el sistema, exageradamente reglamentarizado los llena de problemas difíciles de resolver. El término no aparece todavía en el diccionario académico, aunque sí aparece con una acepción que se le da en Honduras: 'golpiza'.
En un periódico local una señora manifestaba su protesta de sentirse hastiada, por decir lo menos (expresión cortés de atenuación muy propia del habla familiar peruana) "de tanto pleito, serruchadas de piso, compadrazgos, sacadas de vuelta, mentiras" (Diario El Tiempo de Piura, 22/01/08, p. 11.)
Otro día hablaremos de las serruchadas de piso y de otras jergas de la "criollada" cotidiana.
Parte de este artículo se publicó con el título "Sacarle la vuelta" en el diario Correo de Piura, el miércoles 22 de abril de 2009, p. 2.

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