miércoles, 8 de julio de 2009

Expresividad y cambio lingüístico


El deseo de enfatizar una idea puede jugar una mala pasada, como ocurre a la jefa del PRONAA que declara en esta nota que todo se esfuerzo se vuelca a "combatir la lucha frontal contra la desnutrición infantil". Debemos aplaudir el esfuerzo pero no la redundancia que termina siendo confusa porque si no fuera por el contexto uno no sabría contra qué se lucha. Debió decir simplemente: combatir la desnutrición infantil, o si quiería ser enfática, pudo decir: combatir frontalmente la desnutrición infantil.
Claro que el verbo combatir está cambiando de significado por lo que se usa ahora con frecuencia como transitivo con un suplemento o un objeto directo realmente innecesario pero enfático. Así que se dice: combatir en la lucha, y más directamente: combatir la lucha. Y en tal caso combatir deja de ser sinónimo de acometer, atacar, enfrentar, pelear o luchar y viene a significar más bien 'esforzarse denodadamente en algo', y ese algo debe ser precisado mediante un suplemento u objeto preposicional, o bien con un objeto directo, en principio redundantes.
Los estudios del cambio lingüístico, ya lo indicaba Amado Alonso, advierten que los hablantes transforman los idiomas principalmente por dar énfasis y dotar de una mayor expresividad a sus discursos. La repetición es una manera de lograrlo, pero produce también la generalización de significado. Su lógica interna no siempre atina con la congruencia. Y en esas estamos.

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