viernes, 16 de octubre de 2009

Error no identificado

El castellano tiene una serie de verbos irregulares y volcar es uno de los que se conjuga como acordar, variando la vocal átona en un diptongo cuando esa sílaba adopta una articulación tónica. Esto es debido a la la evolución fonética del romance castellano desde el latín, y explicarlo sería algo complicado, pero básicamente la idea es que cuando la sílaba es tónica el hablante le presta lógicamente más atención, la articula con más precisión y cuidado, y de ahí que en la etapa de transición los hablantes sintieron la necesidad de distinguir esa vocal o que era más breve y un poco más abierta en latín.
El caso es que en América a veces se igualan las conjugaciones de algunos de estos verbos regularizándolos, y de volcar se conjuga la forma de presente volca en lugar de vuelca. Al contrario ocurre en el verbo amoblar que forma el participio en España amueblado cuando debería ser amoblado que es como se conjuga en América. Ironías de la vida, Juan de Arona se declaraba ufano en su rebeldía al aplaudir que América no trocaba el diptongo ue en o en palabras como suertero o buenísimo sacudiénosse así la "tiranía" ortológica peninsular. Arona exagera en sus maneras y a veces olvida algunas cosas, pero no podemos dejar de reconocerle su agudeza al percibir muchas de estas nimiedades del idioma.

No es nimiedad el otro problema que plantea nuestro estimado periodista de hoy, porque al redactar esa nota con un uso profuso de los pronombres enclíticos, que no dejan de ser utilísimos en castellano, termina haciendo un laberinto.
Se trata de las aventuras de un burro, que en dialecto piurano se dice piajeno, con perdón de la palabra. Dice pues que "el inesperado ingreso a la Panamericana de un piajeno -sobra la coma- no permitió a un ciudadano norteamericano eludir al animal y lo chocó violentamente matándolo en el acto". Hasta ahí no hay ningún problema (salvo tal vez la extrañeza de colocarle a un burro la gracia de ingresar donde no debía), y entendemos que con el pronombre de marras se refiere al burro. El verbo chocar tiene otro régimen en España donde se acompaña de preposición: chocó con el burro o chocó contra él.
A continuación interviene el personal policial "y lo puso a disposición de la comisaría, donde no se identificó" lo que no resulta tan extraño, si el piajeno aludido ya estaba muerto. Pero es que ahora no se refiere al burro sino al norteamericano, pero dicho así uno tiende a confundirse. Los pronombres no se ponen en lugar del nombre sino que lo señalan: son signos de otros signos, pero por su escaso cuerpo fónico no pueden evitar la ambigüedad: no sabemos a quién de los protagonistas de este entuerto se refieren y tendemos a pensar que aluden al último personaje mencionado, que es el animal y no el norteamericano.
El redactor debió avisar en su último enunciado que se refería al chofer del vehículo siniestrado y explicar el motivo de su frustrada identificación.

2 comentarios:

Mus dijo...

Hola.

Los excesos deícticos es lo que tienen, jeje.

En aras de la corrección, mi estimado José G. Moreno de Alba no es José Guillermo como indicas en la columna de la derecha, sino (muy mexicanamente) José Guadalupe. ;)

Y ya puestos, te colaboro que lo que dices para "volcar" se da también para "cocer", que en mi experiencia americana (México y El Salvador) se conjuga exactamente como "coser".

Como decían los godos de Astérix, "nos vamos, perrro volverrremos". :)

Carlos Arrizabalaga dijo...

Muchas gracias por el comentario y la corrección. Y el otro caso que señalas del verbo "cocer" es también muy instructivo. Saludos!