lunes, 23 de noviembre de 2009

Objeto de aprobación

Aunque a primera vista parece que el error estuviera en el titular, lo cierto es que hay que buscarlo un poco más abajo, porque el redactor se confunde al hablar de "la aprobación o no de la carta de renuncia del director", ya que no se aprueba o desaprueba la carta sino que el objeto de aprobación es la renuncia que se expresa en dicha carta. Hay una confusión por metonimia o sinécdoque, en que se trueca continente por contenido.
El titular produce cierta confusión por el uso local de la preposición hasta, que dicho así parece que la reunión dura hasta el jueves cuando lo que se quiere decir es que se posterga hasta el jueves. Se traslada para el jueves: "se espera para esa fecha la presencia de la alcaldesa". Ambas preposiciones están entremezclando sus empleos aunque en principio señalan cosas diferentes (hasta significa 'límite', para significa 'dirección, finalidad'). Es que en México, Centroamérica, Colombia y también en el norte del Perú la partícula hasta está perdiendo su contenido de 'límite' para adquirir matices meramente intensivos: "la reunión será hasta las seis" es decir, "será a las seis". Al generalizar su significado adopta así otros empleos en que en castellano general necesita la negación para marcar el límite. Esto lo descubrió a fines del siglo XIX Rufino José Cuervo en Bogotá: "Hasta las cuatro llega", "Hasta llegar a casa me habló", que en cualquier otra parte significaría que llega a las cuatro, y que no me habló hasta llegar a casa:

"Para cualquiera persona de otra tierra, la frase "hasta el veinte trabajo" significa que el trabajo cesa el veinte; un bogotano no sabrá al oírla si el trabajo cesa o comienza"[1]

Eso hizo que Manuel Alvar y Antonio Quilis incluyeran varias preguntas sobre el uso de esta preposición en el cuestionario para el Atlas Lingüístico de Hispanoamérica, titánico esfuerzo que pudo completarse a duras penas y sólo ha sido publicado en algunas secciones, pero permitió descubrir, por ejemplo, que este uso de hasta se daba también en el norte del Perú gracias a las encuestas realizadas por Rocío Caravedo como parte del proyecto.[2]

El cuestionario indicaba en el uso de hasta en las páginas 81-82, indicando en cada caso los dos posibles significados que recibía en unas zonas u otras del español americano:
-Abren hasta las 11 = 'A las once abren' / 'A las once cierran'.
-Trabajan hasta las doce = 'Termina a las doce' / 'Comienza a las doce'.
-Viene hasta las once = 'A las once se va' / 'A las once llega'.
-Lo esperan hasta mañana = 'Mañana dejarán de esperarlo' / 'Creen que vendrá mañana'.

En el norte del Perú la situación es algo diferente que en Colombia o en México, puesto que aquí se confronta con la norma nacional peruana, más cercana al estándar, por lo que resulta más difícil registrarlo en la lengua escrita y en la medida de que se es consciente de la diferencia con respecto al habla limeña tenida como "oficial" se evita en el habla culta, aunque aparece subrepticiamente, como en esta denuncia periodística en que se preguntaban (con razón) cómo es que no borraban todavía las pintas electorales de la campaña del 2000: ¿Hasta cuando las borrarán? (El tiempo, Piura, viernes 5 de mayo de 2000, p. 6):

Un buen limeño pensaría que los piuranos están confundidos porque podría comprobar que todavía no han empezado siquiera a borrarlas y el texto ya lo dice: "por donde usted pase se observan pintas de los diferentes partidos y agrupaciones políticas". Y es que la pregunta se formularía en español general de otra manera muy distinta: ¿Hasta cuando no las borrarán? ¿Hasta cuando permanecerán pintadas?

Termino con dos testimonios de este uso de hasta norperuano en el habla popular que he recogido personalmente. Cuando pregunto por teléfono si puedo enviar un documento por correo me responde el interesado: "No, porque viene hasta dentro de dos o tres días". En Ayabaca me decían los estudiantes: "De aquí hasta las siete comemos."

La gramática no es un capricho, sino un medio que nos permite entendernos de la mejor manera posible y cuando cambia produce este tipo de distancias y perplejidades.

Notas:

[1] Rufino José Cuervo, Apuntaciones críticas sobre el lenguaje bogotano, con frecuentes referencias a los países de Hispano-América. 7a. edición, Bogotá, Editorial El Gráfico, 1939, p. 335.

[2] Ver Manuel Alvar, "Proyecto de un Atlas Lingüístico de Hispanoamérica". Cuadernos Hispanoamericanos. 409, 1984, pp. 89-106. Así también Manuel Alvar y Antonio Quilis, Atlas Lingüístico de Hispanoamérica. Cuestionario. Madrid, ICI, 1984. Rocío Caravedo, "El Perú en el Atlas Lingüístico Hispanoamericano." Lexis (Lima), XI, 2, 1987, pp. 165-182; y "El Atlas lingüístico Hispanoamericano en el Perú. Observaciones preliminares". Lingüística Española Actual, XIV, 1992, 287-299.

2 comentarios:

Mus dijo...

Es cierto que la gramática sirve para algo. Las mayúsculas y minúsculas también son gramática, y si las citas bibliográficas que das son textuales por completo, creo que estaría de lo más interesante un análisis gramatical del uso que los autores, desde Alvar hasta Caravedo, hacen de las mayúsculas en los títulos de sus obras.

Pablo dijo...

Muchas gracias, es justo lo que estaba buscando.