lunes, 23 de noviembre de 2009

Que veinticinco años son nada

La publicidad no suele respetar las normas ortográficas en los que a las mayúsculas se refiere por l omenos, y tampoco tiene por qué ser coherente en sus expresiones, y es que muchas veces nos convence justamente con toda clase de figuras retóricas. Pero lo que empieza siendo una identificación entre un banco y su cliente (25 años creciendo contigo), se convierte en un despropósito, porque "durante 25 años de mutua confianza, renovamos el compromiso de continuar entregándote lo mejor de nosotros". Así que se han demorado o han permanecido 25 años renovando el compromiso de continuar entregando lo mejor...
Más o menos se entiende lo que se quiere dar a entender, pero resulta extraño por decir lo menos usar una referencia durativa ya cerrada (25 años) para referirse a un evento continuativo (un compromiso abierto al futuro). Me hace recordar la sorpresa que suscita el famoso poema de César Vallejo sobre la guerra civil española: "Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo". Y es que resulta difícil seguir algo que ya se ha cumplido.

1 comentario:

Caja Trujillo dijo...

Se agradece el tiempo que has distraído para comentar y analizar nuestra pieza gráfica, además por la distinguida comparación que nos has hecho, obviamente guardando las distancias.

A la espera de próximos comentarios

Saludos,

Caja Trujillo