martes, 16 de febrero de 2010

Cuando el error se convierte en norma

El castellano ha desarrollado un uso impersonal del verbo "haber" (en latín significaba "tener") que sirve para "denotar la presencia o existencia de lo designado por el sustantivo que lo acompaña y que va normalmente pospuesto al verbo". El Diccionario panhispánico de dudas (DPD) de las Academias de la Lengua pone cuatro ejemplos: Hay alguien esperándote; Había un taxi en la puerta; Mañana no habrá función; Hubo un serio problema.
Abreviando diremos que etimológicamente el sujeto era indeterminado y adoptó finalmente un valor impersonal. El segmento pospuesto desempeña la función de complemento directo y se sustituye por los pronombres de acusativo lo(s), la(s): Hubo un problema > Lo hubo.
El DPD explica entonces que en los casos en que el complemento es plural "lo más apropiado es que el verbo permanezca en singular, y así sucede en el uso culto mayoritario, especialmente en la lengua escrita, tanto en España como en América", y apoya su afirmación en varios ejemplos literarios de distinta procedencia.
El DPD manifiesta la ocurrencia del plural y la explica por "la excepcionalidad que supone la existencia de un verbo impersonal transitivo, sumado al influjo de otros verbos que comparten con haber su significado «existencial», como estar, existir, ocurrir, todos ellos verbos personales con sujeto".
En opinión de las Academias, eso explica "que muchos hablantes interpreten erróneamente el sustantivo que aparece pospuesto al verbo haber como su sujeto y, consecuentemente, pongan el verbo en tercera persona del plural cuando dicho sustantivo es plural". Los dos ejemplos aducidos son peruanos: «Hubieron muchos factores que se opusieron a la realización del proyecto» (Expreso 22.4.90); «Entre ellos habían dos niñas embarazadas» (Caretas 1.8.96)
El dictamen de la Academia es rotundo: "Aunque es uso muy extendido en el habla informal de muchos países de América y se da también en España, especialmente entre hablantes catalanes, se debe seguir utilizando este verbo como impersonal en la lengua culta formal, de acuerdo con el uso mayoritario entre los escritores de prestigio." Sin embargo, es muy sintomático que los dos ejemplos que aduce el DPD de "incorrección" sean peruanos, porque aquí el error se ha convertido en norma y hay que reconocerlo, como lo ha hecho muy bien Miguel Rodríguez Mondoñedo en su blog. Quiero decir que en el Perú no es un error de muchos hablantes, sino que se ha generalizado como norma y son más bien los editores (no solo los peninsulares, aunque éstos lo hacen siempre) de las obras literarias peruanas (los que publicaron La tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa que cita el DPD como ejemplo: «Había unos muchachos correteando») los que corrigen dicho uso. En la edición peruana de La palabra del mudo de Julio Ramón Ribeyro dice: "habían ratones", mientras que la edición de los Cuentos Completos en Alfaguara corrige (o falsea): "había ratones". Lo mismo podríamos decir de otros casos.
En la primera edición de los relatos que Ciro Alegría reunió con el título Duelo de caballeros dice "habían precipicios", mientras que esos mismos cuentos fueron publicados más tarde en Buenos Aires y corrigieron: "había precipicios". Digo "corrigieron" porque a su modo de ver tenía que ser así, pero en realidad estaban ocultando la norma que estaba imponiéndose en el Perú.
El caso más extraño es el que he detectado en las ediciones de un relato que personalmente me parece de lo mejor que se ha escrito en el Perú, que es el cuento del mismo Ciro Alegría: "La ofrenda de piedra". Pues bien, la primera edición (con el título: "La piedra y la cruz"), salió en la revista Letras peruanas que dirigía el profesor Jorge Puccinelli, en 1951, y mencionaba en un momento: "las piedras transportables que había en las cercanías". Así también figura en la antología que reunió Congrains en 1955. Pero ese mismo relato fue reproducido en la antología Narradores de La Libertad en 1958 con la forma plural: "las piedras transportables que habían en las cercanías". Y en la edición de Buenos Aires de 1965 (reproducido en 1968 y 1978) la solución fue "las piedras transportables que hubo en las cercanías". En la página de "bibliotecasvirtuales.com" y en "educared.org" se utiliza la forma plural. No sé cuál habría sido la forma en que escribió el cuento Ciro Alegría, pero estoy seguro de que no le habría resultado extraña la que circula en la internet peruana.
Hay que ponerse a pensar qué tanto confunden todos estos editores el juicio de los académicos, puesto que el criterio normativo siempre se basa en el uso de la gente educada, como decía Bello, pero a veces resulta que ese uso, como en este caso, puede ser sistemáticamente ocultado por la puntillosidad de los correctores de estilo, y así el dictamen académico se queda anquilosado y fuera de la realidad.
En el Perú hasta los hablantes más cultos, los periodistas y los editores se muestran vacilantes o incluso ya totalmente aferrados a la pluralización de haber impersonal. Lo vemos en los recortes que acompañan este texto, tanto en los titulares de primera página como en las declaraciones de las vivanderas del mercado. Podríamos aducir muchos ejemplos más y veríamos que el error ya se está convirtiendo en norma.
Si no les gusta podremos decirles que a otros muchos no les gusta el uso de le por lo (le he visto), que ya está aceptado por la Academia y no es más que otro caso en que el error se vuelve norma. No puede ser que el error de unos sea más perdonable que el de otros por mucho que vivan más cerca de la calle Felipe IV. Los errores gramaticales producen alarma y realmente afectan a la estructura más fundamental del idioma, pero son también una fuente importante de cambio y renovación de las lenguas. Y en ello se manifiesta la pluralidad de normas del castellano.

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