viernes, 19 de noviembre de 2010

Cambio de régimen

Igual que para pasar de la democracia a la dictadura (y al revés) hay que dar un golpe (o más de uno), también para que un verbo tan transitivo como "reiterar" adopte un régimen preposicional hay que atizar con fuerza al esternón de la gramática. Y así nos golpea el titular, porque es que el periodista o bien se equivocó de palabra y no debió decir "reitera por una solución amistosa", sino "aboga por una solución amistosa", "se inclina por una solución amistosa", "insiste en una solución amistosa", o bien agarró la tijera. Sí pues, tal vez se comió el núcleo del objeto directo: "reitera su llamado por [lograr] una solución amistosa". Y es que podemos reiterar una preocupación, un compromiso, un interés, una disposición... que parece faltar en el titular (aquí siempre abrevian todo lo que pueden y más). Porque además reiterar una solución parece contradictorio: una solución -si es que es verdadera- se logra una vez nada más y no requiere reiteraciones.
Lo segundo es lo que parece más factible, sobre todo porque en el cuerpo de la noticia se traduce (o se parafrasea) la declaración de la Universidad de Yale (eso de ahorrar letras y poner "U" de Yale es monstruoso), y en ella encontramos que los académicos del primer mundo "reiteran su disposición a la búsqueda de una solución amistosa". Ya sabemos lo que reiteran los norteamericanos, lo que no se sabe es de dónde salió la preposición que se infiltró en el titular de marras.

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