miércoles, 1 de diciembre de 2010

Falsa alarma

En el idioma como en tantas cosas de la vida nos dejamos llevar por la mayoría tanto así que formas poco frecuentes pueden resultar algo sorprendentes aunque sean perfectamente gramaticales, por lo que la conciencia metalingüística no es un mecanismo ciego sino que está muy influenciado por el entorno. De ehcho, nos dejamos llevar por la mayoría incluso cuando se trata de un error, sobre todo si es que esa mayoría incluye a las "personas de respeto" y, hoy en día, a los locutores y periodistas, a los toreros, a los actores y en general a la gente de la farándula, aunque todavía los profesores, como en general los escritores y las personas cultivadas siguen teniendo, seguramente mucho menos que antes, cierta ascendencia en el dinamismo de la fuerza de imitación que caracteriza al lenguaje como a cualquier otro fenómeno esencialmente humano.
Lo digo por este caso de vacilación gramatical. Es posible en castellano decir "policías alertas" como se ve en estos titulares de El Comercio o en este otro mucho más reciente de La Industria de Trujillo. Parece que lo que debería decir es "policías en alerta", pero no se trata de un error gramatical.
En realidad lo mismo vale decir "policías alertas" como "policías en alerta", como vemos en el titular de El Trome o en el de Terra que se ven a continuación, sino que la primera combinación es mucho menos frecuente que la segunda.

El término "alerta" parece ser un italianismo del ámbito militar "poner alerta", y luego dio origen a un verbo derivado: "alertar", y adoptó también la categoría de adjetivo, empleo en que aparece muy escasamente. Se trata además de un adjetivo episódico (similar a despierto, preparado, tranquilo), y presenta un contenido aspectual resultativo (es un estado que resulta de la acción de haber sido alertado), por lo que solo admite el verbo estar, mientras que nunca se predica del verbo ser. Así se puede decir: "los policías están alertas", pero no: "los policías son alertas". El verbo estar está tácito en el titular: "10 mil policías [estarán] alertas". Igual lo encontramos en estas noticias de Nicaragua, Ecuador y de Uruguay:



La perplejidad puede provenir también del hecho de que no se puede emplear en predicados permanentes: "*Nombrarán [a] diez policías alertas" (porque no siempre estarán así), sino en predicados transitorios: "Encontrarán [a] diez policías alertas" (se entiende que los encontrarán en un momento en el que estarán así).
Manuel Seco, con la exactitud que lo encumbró en la filología española, señala que como adjetivo tuvo variación de género y cita un ejemplo tomado de Antonio Machado: "los centinelas alertos". Reconoce que hoy es poco común esta moción de masculino y que el adjetivo se utiliza ya solo con variación de número. Uno de los testimonios que ofrece es del propio Mario Vargas Llosa: "todos sus sentidos alertas".[1]
El italianismo parece que entró primero como sustantivo y es que así suele aplicarse como modificador para caracterizar a cualquier persona , animal o institución mediante la preposición "en", que indica precisamente 'situación', y como es la fórmula más antigua, extendida y común, pues por ello parece que fuera también más correcta que la otra, aunque ambas posibilidades lo son, en función al sistema gramatical, de igual manera.




[1] Manuel Seco, Diccionario de dudas de la lengua española, Madrid, Espasa-Calpe, 9a ed., 1986, p. 29.

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