lunes, 11 de abril de 2011

De nuevo con la doble negación


En una entrada anterior comprobamos la disolución en la que se está envolviendo la doble negación del castellano, al menos en el Perú, lo que se muestra en la inseguridad que presente su empleo especialmente en el uso oral, pero también por escrito. Aquí tenemos otro ejemplo en el que fácilmente descubrimos que el galeno sindicalista debió haber dicho que no tenía por qué responsabilizar a nadie.
El mismo error se repite en el cuerpo de la noticia cuando afirma que él "no brindó declaraciones a algún medio", y lo que debió decir es que no se las brindó a ningún medio periodístico.
Los lectores avisados ya se habrán dado cuenta de que en el titular está mal escrito "tengó" con tilde (¿se le escapó?) y lo más grave, también es incorrecta la escritura de "porqué" en una sola palabra cuando no se trata del nombre sustantivo: el porqué de tu silencio; sino que hay un pronombre interrogativo precedido de la preposición causal.
También cabría observar la mayúscula de "Federación", en el segundo párrafo, que al no tratarse de un nombre propio debió haberse escrito "federación".
Un poco más adelante parece confundir por metonimia el empleo del verbo "determinar" que no se aplica a los "responsables" sino a la "responsabilidad" de los mismos. Hasta lo que yo sé, las investigaciones tratan de "descubrir" a los responsables y solo cuando ya se han señalado algunos sospechosos (en este caso todavía no), se "determina" su responsabilidad.

1 comentario:

Juan Fernando Mejía Ochoa dijo...

Usted critica el tratar de evitar la doble negación y realiza unos juicios válidos ante este escrito. Pero yo me quedo en lo absurdo de los argumentos de la RAE con el tema de la doble negación, que personalmente me parecen cojos. Le dejo al aire esta pregunta: ¿Cómo es posible que las frases "él sí sabe nada" y "él no sabe nada" que desde su construcción se plantean contradictorias signifiquen lo mismo?

Eso es tan criticable como un pleonasmo, como una redundancia o como contradecirse a sí mismo, ya que la RAE y esta reglamentación optaron por aceptar un error como una cosa histórica, social y gramaticalmente válida cuando desde la misma semántica tiene una discusión sin fin.